Una paradoja en sostenibilidad - Cilindros de gas Colombia - Colgas

En 2008, la visión energética estaba centrada en la transición de las fuentes tradicionales de generación hacia energías más “limpias”. En Colombia, la sostenibilidad era todavía un concepto emergente que comenzaba a abrirse camino tanto en la agenda gubernamental como en la empresarial. El cambio climático representaba y hasta hoy sigue siendo uno de los temas ambientales más relevantes y mediáticos a nivel global. Por ello, la mayoría de las iniciativas y estrategias de sostenibilidad se orientaban principalmente a la adopción de nuevas fuentes de energía más limpias.

El ideal era sustituir la tecnología que, aunque impulsó significativamente el desarrollo de la humanidad, se basa en un principio simple: la quema de combustibles. En ese entonces creíamos que, eventualmente, la vida cotidiana podría funcionar al 100% con energías limpias, logrando así reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar, al menos en parte, los efectos del cambio climático.

Los datos de la matriz energética mundial muestran ciertos cambios, aunque no en la magnitud que se proyectaba en 2008. Se observan avances importantes en la reducción del uso del petróleo, que pasa del 43% en 1980 al 30% en 2024, y del carbón, que disminuye del 39% al 27% en el mismo periodo. Una de las preguntas clave es: ¿hacia dónde se desplazó ese 25% de participación combinada que perdieron el petróleo y el carbón? Solo un 8% se dirigió hacia las energías renovables; el resto se trasladó al gas natural.

Con estas cifras podría parecer que el mundo avanzó hacia las energías renovables, pero resulta evidente que el gas se consolidó como la fuente energética protagonista en la transformación de la matriz global. Este comportamiento revela que factores económicos, geopolíticos e incluso bélicos han influido para que la transición energética no siga necesariamente un camino directo hacia fuentes renovables o de bajas emisiones de GEI. Más bien, el mundo está apostando por una diversificación energética amplia y segura.

Europa, considerada líder en la transición hacia energías más limpias, vivió una experiencia particularmente dura con el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania. Dadas las estrechas relaciones energéticas entre ambas partes, especialmente en el suministro de gas, la crisis obligó a replantear varias de las estrategias de transición energética.

En este contexto, considero que el futuro apunta hacia una mayor diversificación, donde la prioridad ya no es únicamente el impacto ambiental de las fuentes energéticas, sino la seguridad energética y la resiliencia de los sistemas.

Para tener una introducción de la situación en Colombia, se presenta la siguiente cifras del ecosistema energético en nuestro país:

La situación energética puede considerarse aún más crítica. Aunque la matriz nacional es relativamente limpia, existe una dependencia elevada de la generación hidroeléctrica, lo que hace al sistema altamente vulnerable a variaciones climáticas. Un ejemplo reciente fue el riesgo de un posible apagón hace algunos meses debido a los bajos niveles de los embalses; incluso se registró racionamiento de agua en Bogotá y en la sabana, una situación inusual para el país.

Lamentablemente, las políticas públicas recientes orientadas a promover la transición “verde” han derivado en retrocesos. La apuesta por acelerar una migración hacia energías renovables ha implicado, en algunos casos, renunciar a fuentes existentes sin que el país cuente aún con la capacidad técnica, operativa o de infraestructura para sustituirlas de manera efectiva.

La escasez de gas natural una fuente que durante años fue valorada por su confiabilidad, accesibilidad y costos competitivos para la industria, los hogares e incluso algunos segmentos del transporte evidencia esta fragilidad. Hoy, Colombia no dispone del suministro suficiente para cubrir su demanda interna. Hace dos décadas, expertos pioneros en el uso de gas natural aseguraban que el país contaba con reservas para muchos años; sin embargo, pocos anticiparon una reducción tan pronunciada en la oferta.

La paradoja es clara: los sectores productivos deben elegir entre afectar sus márgenes por el aumento en los costos energéticos o recurrir a fuentes de transición que no son las más eficientes ni las más limpias. Con preocupación, se observa que varias industrias evalúan regresar a energéticos más contaminantes para asegurar continuidad operativa y costos manejables, y es probable que algunos hogares retomen el uso de leña o carbón ante la falta de alternativas viables.

La revisión de la evolución de la matriz energética mundial y nacional confirma que, a pesar del impulso inicial hacia energías más limpias desde 2008, la transición no ha avanzado como se imaginaba. Globalmente, aunque el petróleo y el carbón redujeron su participación, la mayor parte de su sustitución no se orientó hacia energías renovables, sino hacia el gas natural, que se consolidó como el combustible de “transición” predominante. Esta realidad muestra que la estrategia internacional prioriza la diversificación y la seguridad energética sobre una transición estrictamente ambiental.

En Colombia, este desafío se amplifica. La elevada dependencia de la hidroelectricidad, las limitaciones en infraestructura para nuevas tecnologías, la incertidumbre en el suministro de gas y políticas incongruentes han dejado al país en una posición especialmente vulnerable. Sin una planificación sólida, la transición corre el riesgo de empujar al sistema hacia decisiones menos sostenibles y más costosas.

En síntesis, tanto global como localmente, la transición energética está marcada por tensiones entre sostenibilidad, seguridad y economía. El futuro más probable no es una sustitución total por energías renovables, sino una diversificación amplia que garantice estabilidad y resiliencia. El reto para Colombia será encontrar un equilibrio que permita avanzar hacia un sistema más limpio sin comprometer la seguridad energética ni la competitividad nacional.

 

David Penagos

Jefe i+d

COLGAS ESP SA

Pague aquí Pagos y pedidos Whatsapp