Energéticamente, Colombia se enfrenta a una paradoja de larga data y es que fiscalmente nuestro país depende altamente de las regalías del petróleo, aunque no es un país petrolero. Esta paradoja se sustenta en las bajas reservas que nuestro país presenta comparado, por ejemplo, con nuestro país vecino Venezuela, cuyas reservas petrolíferas ascienden a más de 300 años.
Adicional a esta realidad, debemos sumar el último anuncio realizado por nuestro Gobierno durante la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático COP28, llevada a cabo en Expo City Dubái. En este evento, se reafirmó la no disposición de firmar nuevos y futuros contratos para la exploración de gas en Colombia. Esta decisión aumenta la incertidumbre, principalmente en el sector manufacturero de Colombia, debido a la inestabilidad y baja confiabilidad que el servicio de gas natural ha mostrado en el último año. Independiente de las causas que hayan ocasionado la restricción en el servicio.

Y es que, según palabras del presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, para el próximo año 2024 se proyecta un déficit de más de 100 millones de pies cúbicos por día, de los 921 millones de pies cúbicos por día que demandan más de 10 millones de usuarios conectados al servicio de gas natural en nuestro país.
Este panorama claramente establece un hito poco pensado por nuestro sistema productivo, que invita a establecer alternativas energéticas confiables, competitivas, amigables con el medio ambiente y en sintonía con los objetivos de transición energética que nos hemos planteado para el año 2030, según el acuerdo de Paris, celebrado en el año 2015.
Si bien, el reto para las industrias parte de una necesidad de respaldar y establecer sistemas Back-up para sus plantas productivas, no está de más decir que, dadas las condiciones de mercado en Colombia, incluso un energético como GLP que ha demostrado con suficiencia ser esa alternativa energética ideal, pudiese resultar más competitivo, dada la oferta con la que cuenta el país hoy en día, aportando de paso mayor poder calorífico a los procesos industriales. En cifras generales, para una industria del mercado regulado se pueden lograr ahorros desde un 10% mensual en costos de gas, y hasta un 3% para las industrias no Reguladas. Estas últimas incluso bajo igualdad de costos, resultan ser más atractivas operar con GLP por el alto poder calorífico que este presenta frente al Gas Natural.
Así pues, compañías como COLGAS, con más de 60 años de experiencia en el mercado, ponen a su servicio un completo e integral portafolio de soluciones como lo son: el GLP (Gas Licuado de Petróleo), GNC (Gas Natural Comprimido), Biogás, y soluciones solares, que permiten garantizar la continuidad operacional de las plantas de producción y generando valor gracias a nuestros modelos de negocio.

Finalmente, una reflexión respecto a la opción que el Gobierno Nacional brinda para asegurar la oferta de gas natural en Colombia a través de la importación de gas natural desde nuestro país vecino, Venezuela. Habrá que decir en primera instancia, que esta propuesta presenta varias perspectivas. Desde el punto de vista de independencia energética de nuestro país, más allá de las convergencias políticas de turno que podamos tener entre las naciones, francamente se debilita esa independencia y aumentamos por el contrario la dependencia a una nación extranjera con todas sus vicisitudes e impactos que puedan tener y que al final terminarían trasladándose a nuestro mercado. Esta es quizás la mayor preocupación que desde diferentes sectores políticos, económicos y sociales de nuestro país se viene planteando.
Una segunda perspectiva válida y que resulta estratégica de acuerdo con la propuesta planteada por el Gobierno Nacional, es la posibilidad de explotar los recursos naturales de petróleo y gas de otro país a cambio de preservar los nuestros; esto claramente nos favorece y permite provisionar para tiempos futuros, bien sea para atender nuevas demandas o suplir dificultades de relaciones diplomáticas con la misma Venezuela. Esta segunda perspectiva quizás resulta ser la más conveniente, porque no podemos olvidar los bajos precios a los cuales se accede en Venezuela a los combustibles y pudiesen resolver, de paso, los problemas de oferta de gas natural que se avecinan en nuestro país.
Frente a los desafíos energéticos que presenta el país y para asegurar el futuro de su empresa, COLGAS se presenta como su aliado estratégico.
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